Kylian Mbappé: el as de espadas más deseado del mundo

Con Kylian Mbappé sentido -Gueye lo pisó en un entrenamiento-, el PSG se mide mano a mano con el Real Madrid en busca de un lugar en los cuartos de final de la Champions League. Lee aquí la columna de Ricardo Montoya

En 1998, durante la Copa del mundo en Francia, un diario de Brasil le pidió al poeta Chico Buarque que cubriera el evento. Indeciso sobre cómo abordar el encargo, la creatividad del compositor lo inclinó a escribir una nota en primera persona, como si fuese París, “La ciudad Luz”, y estuviera celosa de que los turistas llegaran ya no a visitarla a ella y a su Museo de Louvre, su río Sena o sus Campos Elíseos sino a los estadios de fútbol. La columna trataba del enorme poder que, para bien o para mal, ejerce sobre los seres humanos un balón redondo. Eso lo ha tenido que aprender, los últimos días de manera violenta, Idrissa Gueye, el mediocampista senegalés que lesionó a Kylian Mbappé, en los entrenamientos del Paris Saint Germain.

Hoy (3:00 p.m.) se decide la serie en Madrid y, tras el infausto pisotón de Gueye a su máxima estrella, los parisinos radicales han obrado con la irracionalidad que mueve las cosas que apasionan al hombre. Las redes sociales del futbolista africano y Pauline, su pareja, se han incendiado con insultos racistas que han obligado a ambos a cerrar sus cuentas. Mbappé, por su parte, derrochando clase también fuera del césped, le ha dedicado a su compañero un mensaje solidario “Todos juntos. Siempre. Esto es París” Ha posteado sobre una fotografía en la que aparecen festejando un gol.

Si Mbappé llega a ser parte del encuentro, hoy por la tarde, lo hará con los recaudos naturales del que se sabe herido. En una serie contra el Madrid, el equipo más ganador de la Champions de la historia, esa es una desventaja que podría ser importante. No es lo mismo Mbappé en modo Donatello, como cariñosamente lo llaman sus seguidores en referencia a una de las Tortugas Ninja, que un delantero cauto y preocupado. Kylian, en un día habitual, es sinonimia de atleticismo y gol, pero a este partido llega con el tobillo maltrecho. ¿Habrá que ver cuánto afecta su desempeño?